El atril es un lugar mágico

La profesión de doblaje
ha sido mi escuela.

Una escuela de grandes retos
y grandes posibilidades.

Me enseñó a parar el tiempo, a concentrarme, a soltarme,
a confiar en mi intuición, a abrir partes de mí
que no tenían llave, a explorar otros mundos,
a escuchar sin juzgar, a superar miedos, a entender procesos.

Me enseñó el valor del colectivo, de la lucha por lo que crees
que es justo, el valor de la honradez y la humildad.

A lo largo de estos años, aprendí a establecer mis propios
límites, a saber, qué es lo que quiero y lo que no
y a aceptar las consecuencias.

Aprendí que nada es mío, que todo es un ciclo,
que hay cosas que se acaban y cosas que nacen.
Que no hay edad para la amistad,
que la familia va más allá del hogar
y que el amor y los compañeros de vida
se encuentran donde menos te lo esperas.

Aprendí a navegar en la incertidumbre,
a ver y escuchar más allá,
a atravesar mis propias fronteras.

Y sobre todo me enseñó
algo básico para la vida:

Es necesario mantener cuerpo,
mente y espíritu en forma
para sostener todo
lo que pasa a través ti.

Mirando hacia atrás en el tiempo,
escucho las voces de los que me acompañaron...

“Sé fiel al original”
“Respeta el original”

Un día descubrí que esos dos conceptos
han ido operando silenciosamente en mí.

Me pregunté... ¿quién es el original en mi vida?
y la respuesta llegó en forma de espejo.

Respetarme y ser fiel a mí misma
es la mejor enseñanza de esta maravillosa escuela.

clases Y talleres
de voz y de doblaje

Desde hace más de 10 años doy clases
y talleres de voz y de doblaje en diferentes
escuelas de todo el país.

Si te interesa entrar en contacto
con el enfoque que ofrezco desde el doblaje,
te invito a que veas aquí la propuesta
que tengo para ofrecerte.